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viernes, 15 de mayo de 2015

Puerto de Gijón

AUTORIDAD PORTUARIA DE GIJÓN

Rosa Aza aboga por una línea ferroviaria de contenedores con Madrid una vez consolidado el tráfico granelero y recuperados los movimientos previos a la crisis

En un encuentro con decenas de empresarios y representantes de la sociedad asturiana



El crecimiento de los tráficos durante los últimos tres años- un 25% - muy por encima de la media del sistema portuario español y de los puertos de la cornisa, ponen de manifiesto el potencial de la dársena gijonesa que debe seguir aumentando su competitividad en todos los ordenes. La superficie ganada al mar mediante la ampliación ya es utilizada en un 40%

“En los últimos tres años el Puerto ha aumentado sus tráficos un 25 por ciento. ¿Cuántas empresas de las que están ahora aquí pueden decir lo mismo?”. 


Plano general del Puerto de Gijón


La presidenta de la Autoridad Portuaria de Gijón, Rosa Aza, se mostró optimista, y ambiciosa, en su repaso a la situación de “ El Musel” en el mapa español y recordó que ocupa el noveno puesto en tráfico de mercancías; un dato que cobra más valor si se tiene en cuenta, matizó, que de los ocho que tiene por delante, cinco cuentan con refinería, “que en algunos casos aporta más del 40 por ciento de sus tráficos, como ocurre en Huelva o en Cartagena, por ejemplo”.

La presidenta de la dársena gijonesa también hizo referencia a los puertos graneleros del norte de Europa, que se encuentran en las zonas más desarrolladas y activas económicamente del continente y entre los que El Musel ocupa un lugar destacado.

Durante su intervención, titulada ‘El Musel, clave en la competitividad de la empresa asturiana’, Aza insistió en la importancia de la captación de contenedores para lograr un puerto más competitivo y diversificado, y señaló que la mayor parte de ellos se generan en Madrid, lo que hace imprescindible una línea regular de contenedores por ferrocarril con la capital, sobre todo ante la próxima apertura de la variante ferroviaria de Pajares.

Las variables en las que es posible incidir y que hacen más competitivo al puerto de cara a sus clientes fueron objeto de especial atención, pues no en vano la presidenta señalo que todo el personal – desde el primero al último – deben estar imbuidos del mayor espíritu comercial.

La concentración de tráficos, cómo diversificarlos, la potenciación de las líneas ro-ro o la apuesta por la carga de proyectos fueron otros de los aspectos que la presidenta de la Autoridad Portuaria de Gijón repasó durante su ponencia en el desayuno coloquio llevado a cabo en la capital asturiana que contó con un nutrido grupo de representantes del tejido empresarial asturiano, así como con muchas caras del ámbito político y social del Principado, y que en el turno de preguntas tuvo como principales protagonistas la suspensión y posible recuperación de la autopista del mar con Nantes y la ampliación de la zona portuaria. 


Operaciones en el Puerto de Gijón

Con respecto a la línea marítima entre Asturias y Francia, Aza se mostró optimista y aseguró que no solo cree firmemente que se pueda recuperar la línea con Nantes, sino que Gijón debe aprovechar su mejor posición en millas marítimas a Gran Bretaña con respecto a otros puertos del norte con los que no puede competir en tráficos, como el de Bilbao, pero sí en situación geográfica. También señaló que tanto el puerto gijonés como el de Nantes enviaron un año antes de la suspensión sendos escritos a los Gobiernos de ambos países, al sospechar lo que estaba por venir. “La obligación de todos los ciudadanos y desde luego la nuestra es defender los fondos públicos, y eso hicimos, aunque ninguno de los dos Gobiernos nos contestó”. Pese a ello desde el puerto gijonés se continúan haciendo intensas gestiones con todos los agentes implicados tanto en España como en Francia.

En cuanto a la ampliación, indicó que se está haciendo ya uso de un 40 por ciento de ella –“si en solo cinco años ya se estuviese utilizando al 100 por cien es que la obra habría estado mal dimensionada”- y defendió que los sobrecostes, aunque molestos, y para nada deseables, fueron moneda común en la obra publica y, en cierta medida, inherentes a una obra de estas características en las que la condiciones marítimas son muy difíciles de prever. “Lo difícil es encontrar obra pública sin modificados”, explicó. “Mejor que no los hubiera habido, claro, pero en esto tampoco hemos sido muy diferentes”.


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